Los dependientes de comercio, o el paseo de Chesterton por el mundo al revés

Me parece, lo confieso, mucho mejor y más poética que todos los bosques, así se expresa Chesterton hablando de la calle Fleet de Londres. No sé si realmente la calle en cuestión es más poética que todos los bosques, tal y como afirma el escritor. Lo que sí sé es que el famoso periodista londinense tiene un ingenio admirable y es capaz con sus ensayos de hacer filosofía (de la buena) a partir de anécdotas aparentemente sin trascendencia. 

Así sucede en el ensayo de En el mundo al revés en el que Chesterton explica que un buen día, caminando por la calle Fleet de Londres, se encontró con un rótulo que llamó particularmente su atención y que decía: ¿Deberían casarse los dependientes de comercio? Dice Chesterton que, tras leer ese cartel, no le hubiese extrañado ver a la gente caminar apoyándose en los pies o ver la cruz de la catedral de San Pablo suspendida en el aire. ¿Qué fue lo que tanto sorprendió a Chesterton? Pues según él, lo que le hizo creer que estaba en el mundo al revés, fue observar cómo en el mundo moderno lo espiritual se subordina a lo material, lo importante a lo contingente, los fines a los medios. 

¿Deberían los sombreros disponer de cabezas?, ¿Estropea la gente la ciudad? ¿Perjudican las paredes el papel de pared?… Todas estas preguntas formuladas en el ensayo de Chesterton pretenden reflejar que en nuestro mundo confundimos habitualmente los medios con los fines o, en palabras del propio ensayista, nos preguntamos si el fin es adecuado para los medios. ¿Cuál es la relación entre esta reflexión y el rótulo que escandalizó a Chesterton? Pues que en ese letrero se evidencia drásticamente esta confusión entre fines y medios ya que parece que lo verdaderamente importante es ser dependiente de comercio en vez de ser un hombre casado y con familia. Dice con mucho acierto Chesterton que en otra época hubiese sido imposible plantearse una pregunta así. 

El gran filósofo tomista Francisco Canals también observó esta confusión entre medios y fines que padece el mundo moderno. En su artículo Teoría y praxis en la perspectiva de la dignidad del ser personal advierte que los medios son elegibles solo en cuanto que se ordenan a un fin. Un fin que es por naturaleza, en palabras de Canals, no elegible sino por sí atractivo y como tal querido. En base a esto, podría afirmarse con Chesterton que lo natural y atractivo de por sí es formar una familia y, solo cuando el hombre reconoce esta verdad, puede escoger entre los diferentes medios para lograr este fin al que el hombre naturalmente se inclina. Ser dependiente de comercio solo podrá ser una buena opción en la medida que sea un buen medio para lograr sustentar a tu familia. 

La primacía del fin sobre los medios es aplicable a todo el obrar humano pues, como señaló Santo Tomás, todo agente obra por un fin. Y, siguiendo con el ensayo de Chesterton, sea o no alcanzable la perfección parece evidente que es un error subordinar la perfección a la imperfección. De igual forma, es absurdo subordinar lo espiritual a lo material. En este sentido, no sería razonable subordinar la clase de religión en un colegio al resto de disciplinas porque la religión es lo verdaderamente importante para los alumnos en tanto que seres espirituales. Lo sagrado debe tener también una absoluta prioridad dentro de la vida en comunidad por supuesto. Así lo entendían en la antigüedad cuando construían la polis en torno al templo que era la razón de ser de la comunidad política. Por eso critica en este ensayo Chesterton la ciudad moderna que no está verdaderamente pensada para el hombre: En pocas palabras, en lugar de preguntar si nuestros arreglos modernos, nuestras calles, comercios, arreglos, leyes e instituciones concretas son adecuadas para el ideal permanente y primario de una vida humana saludable, se niegan a admitir esa vida humana como ideal y saludable en la discusión salvo en momentos muy concreto, y aún entonces solo para preguntarse si esa vida humana y saludable es adecuada para nuestras calles y comercios

Asimismo, no deberían subordinarse las actividades teóricas a las de tipo práctico. Somos seres hechos para la contemplación del bien, la verdad y la belleza. Así se ve en los niños que saben maravillarse por todo, no como los adultos que muchas veces han perdido ya esa capacidad de asombro. Lo práctico tiene sentido en tanto que encaminado a permitirnos la contemplación. El trabajo o negocio (del latín nec- otium) tienen como finalidad permitirnos disfrutar del ocio entendido como la actividad contemplativa a la que nos inclinamos como seres humanos. Es más humano contemplar una flor o un cielo estrellado que contabilizar gastos en una oficina.Tiene toda la razón Chesterton al decir que es el hombre feliz quien hace cosas inútiles, el hombre enfermo no tiene tiempo para estar ocioso.  La felicidad del hombre se encuentra en la contemplación, en algo absolutamente “inútil” para el mundo pragmático en el que vivimos.

Según Francisco Canals, este grave error de la modernidad no hubiese sido posible si no se hubiese absolutizado la praxis sobre la teoría. Lo que interesa es la acción y la producción. Es así como lo práctico pasa de servirnos como medio para alcanzar un fin: como vivir bien, formar una familia, aprender, a ser un fin en sí mismo. Y es que el ser humano necesita encontrar un sentido a su vida, orientarla a un fin que sea la causa de su felicidad. Es fácil ver hoy en día las consecuencias que causa esa absolutización del trabajo: frustraciones profesionales, estrés, competitividad desmesurada, abandono de la vocación personal, abandono de las amistades. Realmente no es el trabajo el fin de la vida humana. Esto es porque el fin de la vida humana, la felicidad, no se alcanza solo a través de actividades prácticas ya que el ser humano no es simplemente un ser práctico. Es propio de la naturaleza humana preguntarse por la realidad que le rodea, pero para poder preguntarse es necesario haber contemplado aquello que le rodea y que le causa un asombro. 

Si no se diese esta absolutización de la praxis, esta confusión entre los medios prácticos y los fines espirituales que denuncian Chesterton y Canals, lo que verdaderamente debería preguntarse un hombre al leer el cartel de la calle Fleet es: ¿Hasta qué punto se adecúan las actuales condiciones de los dependientes de comercio a mi evidente y épico destino en el amor y el matrimonio?. Si no es esta la pregunta que nos hacemos y, por el contrario, nos hacemos la del rótulo de la calle Fleet,  la inmensa ilusión del materialismo se habrá visto coronada de triunfo tal y como vaticina Chesterton al final de su ensayo En el mundo al revés. Por último, Chesterton habla del peligro de convertirnos en esclavos que no se preguntan : ¿Me merezco estas cadenas? Si queremos liberarnos de estas cadenas tenemos que dejar de entender al hombre como una mera pieza de una gran máquina de producción, hemos de volver a entender al hombre como ser contemplativo y digno de ser contemplado él mismo. Solo entonces, podremos saber si los medios que utilizamos son los adecuados para el hombre que, como decía Chesterton, como verdadero ser humano debería poner siempre por delante las cosas espirituales

La Dama Blanca

Bibliografía:

  • G.Keith. Chesterton: Correr tras el propio sombrero y otros ensayos, En el mundo al revés, Acantilado, Barcelona, 1998
  • Francisco Canals Vidal, Teoría y praxis en la perspectiva de la dignidad del ser personal, https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7500888 
  • Santo Tomás de Aquino, Suma contra gentiles, capítulo II, 

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Una respuesta

  1. Fanny Graciela Vazquez dice:

    Excelente

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