Del Dilema junto al Fuego

“Los viejos abetos empezaron a susurrar, y un fuerte viento atravesaba bramando y rugiendo las espesas copas. Aquello le sonaba a Heidi tan bien en los oídos y en el corazón que se alegró mucho y empezó a dar saltos y brincos bajo los árboles, como si hubiera sentido un alegría inaudita” (Spyri, Heidi, 2016)

Son los días de mal tiempo los que invitan a las personas a procurar refugiar el cuerpo, mas no necesariamente el intelecto. Tal es así que una densa nevada puede detener el movimiento físico, y pasar de la acción a la meditación. Fue precisamente un día de estos que interrumpió mi viaje, y me obligó a entrar en la posada de un pueblo indudablemente peculiar. El salón lucía solitario. De pronto ingresó un hombre alto, robusto, y de aspecto simpático. Éste se dirigió hacia el hogar para calentarse. Junto al fuego se encontraba una joven. Él pidió cordialmente permiso, se sentó, y apoyó a su lado una pipa y lo que parecían unas hojas arrugadas con algo esc