Aragorn y la (in)mortalidad esperanzada

鈥淰eo hacia el este, oeste, norte, sur y no veo a Sauron. Pero veo que Saruman tiene muchos descendientes. Nosotros los hobbits no tenemos armas m谩gicas para luchar contra ellos. Sin embargo, mis gentiles hobbits, hago un brindis. Que sobrevivan a los sarumans y vean la primavera de nuevo en los 谩rboles禄 (Brindis de Tolkien, 1958)

Las pantallas han tratado de 鈥渃onectarnos鈥 pero algo en nosotros indica que los v铆nculos humanos permanecen truncos. La actual pandemia ha plagado nuestros corazones de nost谩lgicos y alegres recuerdos que con el correr de los d铆as incrementan su significado aumentando este sentir. Desde las aventuras m谩s emocionantes hasta los gestos m谩s sencillos, nuestra memoria ha sacado a la luz la plenitud y belleza que esos momentos escond铆an. El velo se nos ha quitado, pero la imposibilidad temporal de repetirlo en la brevedad, fortalece la atemorizante voz interior que trata de convencernos de que es tarde.聽

Junto con ello, se ha renovado el anhelo por volver a compartir, de revivir de alguna manera aquella cotidianidad cargada de momentos felices. Las redes sociales se inundan de fotos con expresiones nost谩lgicas acerca de un pasado mejor. Naturalmente descubrimos que nuestro dolor es a煤n mayor cuando sentimos que, de la mano con el paso del tiempo, aparece el temor por la imposibilidad de volver a vivir los momentos que colorean nuestro recuerdo. Nos aterra el s贸lo pensar que ya no recibiremos el abrazo de un ser querido, la caricia de quienes amamos, la risa del amigo ni ese mate cebado de manera tan especial mientras el sol se esconde. 

Como el prisionero cuenta los d铆as que restan para cumplir su condena, el tiempo de espera cargado de deseos se ha vuelto moneda corriente. Caemos absortos a la TV ante cada anuncio presidencial, a la espera de la llegada de la vacuna, del fin de las restricciones y sobre todo del fin del virus. El n煤mero de v铆ctimas mortales resuena como un meg谩fono que nos paraliza en nuestro sill贸n, buscando aferrarnos a 茅l como a nuestra salud.

Ante nuestra a帽oranza aumentada exponencialmente por el contexto, es John Ronald Reuel Tolkien quien nos propone a lo largo de su obra una constante respuesta, una salida del laberinto. Sus propias palabras lo ilustran: 鈥淪铆, la fantas铆a es escapista y ah铆 est谩 su grandeza. Si un soldado es capturado por su enemigo, 驴no consideramos que es su deber escapar?鈥 

Hoy, es la figura de Aragorn quien tiende el hilo indicando cu谩les pasadizos tomar.

La nostalgia por alcanzar un estado diferente de las cosas y la b煤squeda de plenitud ansiada resuenan, inevitablemente, en el ser humano. Conscientes de la finitud de la vida, la eternidad ilusiona volvi茅ndose promesa iluminadora. Tolkien ha sabido captar brillantemente esta realidad y plasmarla a煤n mejor en su obra. En su Carta 211 (1972), afirma que 鈥淓l Se帽or de los Anillos鈥 鈥渢rata sobre todo de la Muerte y la Inmortalidad; y de las 鈥渉uidas鈥: la longevidad y el atesoramiento de la memoria鈥. Quiz谩s, esta sea una importante raz贸n para el enorme 茅xito de sus historias alrededor del mundo.

Al zambullirnos en la cuesti贸n, el poema que inicia 鈥淓l Se帽or de los Anillos鈥 nos recuerda que somos 鈥淗ombres Mortales condenados a morir鈥. Quedarse con la crudeza de estas palabras nos ensombrecen y no nos permiten entender el sentido 煤ltimo que tiene la mortalidad para el autor. 

A su vez, encontramos como contrapartida a los Elfos, figuras inmortales que 鈥減ermanecer谩n en el mundo hasta el fin de los d铆as, y su amor por la Tierra y por todo es as铆 m谩s singular y profundo, y m谩s desconsolado a medida que los a帽os se alargan. Porque los Elfos no mueren hasta que no muere el mundo, a no ser que los maten o los consuma la pena; tampoco la edad les quita la fuerza鈥 (Tolkien, 2013:44) As铆, la inmortalidad no los exime de la pena, su tristeza se deriva de no poder conservar sus obras y sus tierras a causa de los estragos del tiempo, ya sea por los cambios naturales o las heridas del enemigo. Sin embargo, los Hombres, corrompidos por la soberbia y la sombra de Morgoth se preguntan 鈥溌縋or qu茅 no hemos de envidiar a los Valar o aun al 煤ltimo de los Inmortales? Pues a nosotros se nos exige una confianza ciega y una esperanza sin garant铆a, y no sabemos lo que nos aguarda en el pr贸ximo instante. Pero tambi茅n nosotros amamos la Tierra y no quisi茅ramos perderla鈥 (Tolkien, 2013:313).

Resuenan estas palabras en nuestra cotidianeidad te帽ida de incertidumbre, con la confianza cegada por el bombardeo de informaci贸n, envidiosos de ver la situaci贸n de otros pa铆ses, tendientes a pensar que nuestra esperanza de reencuentro, de concreci贸n de sue帽os, de tiempos mejores, no tiene ninguna garant铆a m谩s que una vana e inocente quimera. Nos ahogamos en la finitud de las cosas y en lo ef铆mero de las circunstancias, llegando a olvidar la existencia de una eternidad que supera la mortalidad.

Es Aragorn qui茅n viene a despertar esa llama viva que habita en nosotros. El 煤ltimo hombre en quien corre pura la sangre de N煤menor, comprendi贸, a diferencia de otros Hombres, la esencia misma de la mortalidad porque logr贸 verla como don del Creador, superando la rastrera mirada que se enfoca en la sombra de Melkor, el primer Se帽or Oscuro: 鈥渓a Muerte es su destino, el don de Il煤vatar, que hasta los mismos Poderes envidiar谩n con el paso del Tiempo. Pero Melkor ha arrojado su sombra sobre ella, y la ha confundido con las tinieblas, y ha hecho brotar el mal del bien y el miedo de la esperanza鈥 (Tolkien, 1984:44)

Aragorn viene a decirnos que hemos sido enga帽ados por el Enemigo, hemos confundido el don con la condena, la gratitud con la envidia y, por sobre todo, el miedo con la esperanza.

鈥淟o llamaban Estel, que quiere decir 鈥淓speranza鈥 (Tolkien, 2014:404). El heredero del trono, el Rey que viene y que poco a poco se va manifestando, es esperanza en Bree cuando muestra ser el enviado de Gandalf para los atemorizados y errantes hobbits; es esperanza en la ca铆da de Gandalf en el puente de Khazad-dum al guiar a la Compa帽铆a a pesar del desconsuelo por la aparente p茅rdida; es esperanza al seguir adelante junto a Legolas y Gimli a煤n sin saber la suerte de los hobbits en los campos de Rohan, en la ceguera de la incertidumbre; es esperanza al cruzar el sendero de los muertos; es esperanza hasta en la angustia m谩xima, al despedirse de su amada Arwen. Sus 煤ltimas palabras suenan con fervor y paz ante el inminente encuentro con la finitud humana y con ella la separaci贸n: 鈥淐on tristeza hemos de separarnos, mas no con desesperaci贸n. 隆Mira! No estamos sujetos a los confines del mundo, y del otro lado hay algo m谩s que recuerdos. 隆Adi贸s!鈥 (Tolkien; 2014:414)

La capacidad de morir entregando su vida voluntariamente, entendiendo la necesidad de cumplir con la voluntad del don de Il煤vatar, de dirigirse all铆 donde 鈥渉ay algo m谩s que recuerdos鈥, sus manos sanadoras que extienden la vida de Eowyn y Faramir en Gondor y su longevidad, son rasgos con un tinte de sobrenaturalidad que iluminan el anhelo de eternidad y clarifican el don de la muerte, al recordarnos que 鈥渘o estamos sujetos a los confines del mundo鈥.

A modo de conclusi贸n, las palabras de Tolkien ilustran esta realidad humana e indican la senda a seguir: 

鈥淯n divino 芦castigo禄 es tambi茅n un divino 芦don禄 si se lo acepta, pues su objetivo es la bendici贸n final, y la suprema inventiva del Creador har谩 que los 芦castigos禄 produzcan un bien no alcanzable de otro modo: un Hombre 芦mortal禄 tiene probablemente un destino m谩s alto, si bien no revelado, que ser longevo. Intentar por alg煤n recurso o 芦magia禄 recuperar la longevidad es, pues, la suprema locura y maldad de los 芦mortales禄. La longevidad o la falsa 芦inmortalidad禄 (la verdadera inmortalidad est谩 m谩s all谩 de E盲) es el principal anzuelo de Sauron: convierte a los peque帽os en un Gollum, y a los grandes en un Espectro de los Anillos鈥 (Carta 212, 1958)

No dejemos que la sombra de Sauron nos enturbie la mirada, que sea Estel qui茅n nos gu铆e siempre hacia nuestra vocaci贸n m谩s alta.

Bibliograf铆a:

Carpenter, H. (comp.) Cartas de J.R.R. Tolkien, Barcelona, Minotauro, 1993

Tolkien, J.R.R, El Se帽or de los Anillos: El retorno del rey, Buenos Aires, Minotauro, 2014.

Tolkien, J.R.R, El SIlmarillion, Buenos Aires, Minotauro, 2013.

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